PRÓLOGO, Detenerse tan solo un momento

Resulta habitual que transitemos por la vida y el paisaje, apurados, atareados, saltando de uno a otro quehacer, de "mata en mata" dicen en el campo, cumpliendo múltiples tareas, deberes y exigencias que nos han o nos hemos impuesto y auto impuesto, sin detenernos siquiera un instante para percibir en toda su magnitud la enorme riqueza y diversidad de la que se compone nuestro entorno y existencia. Vivimos virtiginosamente corriendo desesperadamente, insensibles, ciegos, sordos y mudos hasta el final de nuestros días, sin habernos preocupado de hacer aunque fuera tan sólo un pequeño paréntesis, para ver, mirar, oír, escuchar y descubrir lo que a cada uno nos está guardado en este mundo, donde han sido dejadas para nosotros las más sutiles y múltiples maravillas. Este blog sólo pretende aportar un pequeño grano de arena para aquellos que un día hicieron una pausa y percibieron que viajaban acompañados por un sinfín de melodías y formas llenas de vida, y se interesaron en conocer y descubrir las Aves que Viven en Chile.
LAS AVES QUE VIVEN EN CHILE cuenta con los audios del notable Ornitologo Sr. GUILLERMO EGLI (instroducción de la Obra VOCES DE LA FAUNA CHILENA 1998):

Omora (Picaflor Colibrí) un Pequeño Gigante, historia Yagan


En la cosmovisión de nuestros pueblos originarios se observa con toda claridad a la especie humana inserta en la historia de la vida participando armónicamente con los distintos ecosistemas, los elementos y las especies. Es así como en la perspectiva de la conservación, entre varias otras, existe una historia del Pueblo Yagan traída de boca en boca por caravanas de generaciones desde los inicios de los tiempos, que nos muestra a las aves y a los seres humanos imbuidos de una ética medioambiental preocupados por la sustentación de la biodiverseidad, en este caso en una cuenca hidrográfica en el sur del mundo, la que es recogida en la notable obra de Ricardo Rozzi, citada al pie (también contenida en el acápite Biblografía del presente blog), nos relata:
"En tiempos ancestrales, cuando los pájaros todavía eran humanos, ocurrió una gran sequía en la región del Cabo de Hornos y sus habitantes estaban muriendo de sed. El astuto zorro o cilawáia encontró una laguna y, sin contarle a nadie construyó a su alrededor un cerco de ramas de calafate o umussh para que nadie pudiera entrar. Así escondido bebió un montón de agua, preocupado sólo por él.
Al cabo de algún tiempo, los demás descubrieron la existencia de esta laguna y en grupo fueron a pedirle un poco de agua al zorro. Pero cilawáia ni siquiera escucho sus súplicas y los expulsó con rudas palabras. La condición de las personas empeoraba cada vez más y en su desesperación se acordaron de omora. Enviaron, entonces un mensaje a este pequeño visitante ocasional que en otras
penurias similares les había salvado la vida.
El colibrí o pequeño omora siempre estaba preparado para ayudar y muy pronto llegó. Aunque diminuta, esta avecilla-hombre o espíritu- es más valiente y atrevida que cualquier gigante. A su llegada, la gente le contó abatida acerca de sus grandes penurias. Omora, al escuchar lo que sucedía, se indignó y se elevó emprendiendo el vuelo hacia donde se encontraba el zorro. Tan egoísta, cilawáia lo confrontó. Y omora le dijo: "¡Escucha! ¿Realmente ocurre lo que la gente me ha contado? Tú aquí tienes acceso a una laguna, y no quieres compartir su agua con los demás. ¿Sabes que si no le das agua ellos morirán de sed? Replicó el zorro:"¿Por qué debería preocuparme de los demás? Esta laguna contiene muy poca agua, apenas alcanza para mí y algunos de mis parientes más cercanos". Al escuchar esto omora enfureció y sin responder al zorro, regresó al campamento.
Reflexionó y prestamente se elevó tomando su honda y volvió donde estaba el zorro. En el camino omora recolectó varias piedras agudas, y cuando avistó al zorro y estuvo suficientemente cerca de él, le gritó: "¿Compartirás de una vez por todas el agua con los demás? No seas egoístas. Ellos morirán de sed si no les das un poco de agua". Indiferente el zorro respondió: "Pues que mueran. No puedo
dar agua a cada uno de ellos, sino yo y mi familia moriremos de sed". Omora estaba tan enfadado que no pudo controlarse y furioso disparó con su honda, dando muerte al zorro con el primer tiro.
Las personas que estaban mirando, llegaron felices corriendo al lugar, rompieron el cerco acercándose a la laguna y bebieron saciando su sed, toda el agua. Algunas aves que llegaron tarde apenas pudieron humedecer sus gargantas. Entonces, la sabia lechuza sirra o sita (abuela de omora), dijo a las aves que habían llegado tarde: "Recoged barro del fondo de la laguna y volad hacia las cumbres de las montaña, sobre las que deberéis arrojarlo". Volaron las avecillas y sus bolas de barro hicieron nacer vertientes que originaron cursos de agua que brotaron de las montañas, formando pequeños esteros y grandes ríos que fluyeron por las quebradas . Cuando toda la gente vio esto, estaban
extremadamente felices y todos bebieron grandes cantidades de agua fresca y porque era mucho mejor que el agua de la laguna que escondía el zorro. Ahora todos se encontraban a salvo. Hasta hoy todos esos cursos de agua fluyen de las montañas y proveen un agua exquisita. Desde entonces nadie debe morir de sed."
*Guía Multi-étnica de Aves de los Bosques Templados de Sudamérica Austral, RICARDO ROZZI y colaboradores, pág. 99.

Garzas y Huairavos (fam. Ardeidae) en Chile y en Sudamérica


Desde antiguo el ser humano se ha visto poderosamente atraído por estos notables seres que con su flemática parsimonia, sus largos cuellos patas y pico, nos acompañan desde humedales, lagunas y playas. Este interés especial por ellas, me viene quizás de mi muy querido padre, quién hace más de una década ya partió de este mundo, el que al igual que yo y mis hermanos, se crió a lomo de caballo en Quillón, VIII Región del Bio-Bio, en los faldeos del Cerro Cayumanque a la rivera de los ríos Itata y Coyanco. Cuando muy niño al observar que repetíamos sus andanzas por los cajones de esos ríos, me contó que una vez cabalgando en su juventud por las arenas del Coyanco, de entre unas matas, escuchó una tremenda zalagarda, bajó rápidamente de su montura, abrochó la manea de su pingo y se adentró por entre Culenes (Otholobium glandulosum) y otras matas, pajonales y hierbas altas, a un lugar rodeado de enmarañada vegetación, lejos del ojo humano; para su sorpresa allí habían decenas sino cientos de Garzas  de diversas especies alimentando y cuidando a sus polluelos. Esta mágica imagen me quedó grabada y me acompaña hasta el día de hoy, siendo quizás una de las responsables por mi pasión e interés en Las Aves que Viven en Chile. Esta familia de nombre ARDEIDAE pertenece al orden CICONIIFORMES grupo que también se encuentra compuesto por las familias Threskiornithidae (Cuervos de Pantano y
Bandurrias), Ciconiidade (Cigueñas) y Cathartidae (Cóndor y Buitres). Esta es una familia claramente cosmopolita, es decir existe en todos los continentes del planeta, con excepción naturalmente, del continente Antártico y se compone de 61 especies repartidas por todo el orbe. Los entendidos señalan que conforma junto a otras familias el denominado grupo de las Grandes Zancudas. En Chile esta familia se encuentra compuesta por 8 a 10 especies, las principales de ellas por su amplio poblamiento en el territorio, son la Garza Grande Ardea alba, la Garza Cuca Ardea cocoi (ambas son las de mayor tamaño), la Garza Chica Egretta thula (se distingue por su pico negro y pies amarillos), la Garza Boyera Bulbucus ibis (normalmente asociada al ganado), todas ellas pertenecientes al grupo de las Garzas típicas, y el Huairavo Nycticorax nycticorax y el Huairavillo Ixobrychus involucris, ambos correspondientes al subgrupo de las llamadas Avetoro. En nuestro vecino país de la República Argentina habitan estas 8 y otras 7 especies más, en cambio en toda Suramérica esta familia llega a tener 24 especies en total, lo que contrasta con lo que ocurre con toda Europa, donde solo habitan 9 especies. Nos dicen los que saben de ornitología, que los miembros de esta familia se caracteriza en primer término, por ser esbeltos y por que poseen piernas y cuello muy largos, el que al volar recogen sobre sus hombros en forma de "S" pegando la cabeza al cuerpo y con sus patas extendidas, las que sobresalen de la cola, todo lo cual les otorga un perfil muy característico y particular, señalan que su vuelo es muy pausado aunque muy potente. Tanto el macho como la hembra son de aspecto semejante. Normalmente se encuentran vinculadas a medios acuáticos, pero se les puede encontrar también en zonas muy distantes del agua. Poseen un pico largo y afilado que utilizan como un verdadero arpón para cazar a sus presas, se alimentan de todo tipo de animales
como peces, anfibios, reptiles, insectos, mamíferos pequeños e incluso aves jóvenes, variando según la especie. En el cortejo las Garzas se exhiben mostrando unas plumas largas que son filo plumas llamadas egretas que los jóvenes no tienen, por otra parte, en sus dormideros tienden a formar colonias que a veces son mixtas, esto es de varias especies de la familia, donde proceden  a criar en conjunto. Construyen sus nidos elavoradamente, los que tienen un tamaño mas bien grande, donde ponen de 3 a 7 huevos de color blanco, celeste o verde claro. Por último, siempre es bueno conocer lo que han escrito en este caso, sobre la Garza Grande Ardea alba personas tan sensibles y cultas como el galardonado poeta chileno, don Pablo Neruda (Neftalí Reyes) el que retratando y capturando su mas pura esencia, nos dice: La nieve inmóvil tiene dos piernas largas en la laguna, la seda blanca tiene un cuerpo de nieve pescadora. Por qué se quedó pensativa? Por qué sobre una sola pata espera un esposo nevado? Por qué duerme de pie en el agua? Duerme con los ojos abiertos? Cuándo cierra sus ojos blancos? Por qué diablos te llamas garza?
Bibliografía:
(i). Adriana E. Hoffmann J., Flora Silvestre de Chile-Zona Araucana; (ii). Alicia Hoffman e Iván Lazo, Aves de Chile; (iii). Alvaro Jaramillo, Aves de Chile; (iv). Braulio Araya M. y Guillermo Millie H., Guía de Campo de las Aves de Chile; (v). Daniel Martínez Piña y Gonzalo González Cifuentes, Las Aves de Chile, Nueva Guía de Campo; (vi)E. Couve y C. Vidal, Birds of Patagonia, Tierra del Fuego y Peninsula Antartica; (viii). Jorge Rodríguez MataFrancisco Erize y Maurice Rumboll, Aves de Sudamérica; (ix). Joseph Forshaw, Enciclopedia de los Animales, Aves; (x). Karel Stastny, Aves; (xi).  Manuel Marín, Lista Comentada de Las Aves de Chile; (xii). Tito Narosky y Horacio Matarasso, Checklist Aves Argentina; y, (xiii). Pablo Neruda, Arte de Pájaros Art of Birds

Chorlito Cordillerano (Phegornis mitchelli) en descuidados humedales en la Estepa Altoandina de Santiago

Los Chorlitos pertenecen al orden Charadriiformes el que se encuentra compuesto por 18 familias que agrupan en total unas 346 especies, entre las cuales está la Familia Charadriidae, que es una familia muy importante por lo cosmopolitas que resulta ser con sus 66 especies de las cuales alrededor de 18 de ellas las encontramos en el subcontinente Sudamericano, de las que 15 se pueden ver en los distintos ambientes de Chile, país claramente beneficiados por nuestros varios miles de kilómetros de costas marítimas del Océano Pacifico, ya que en Argentina que es un país de mayor superficie se encuentran tan sólo 11 especies de ellos. Para nosotros en Chile el miembro más común de esta notable familia resulta ser el avefría Tero Queltehue de nombre científico Vanellus chilensis (al respecto favor ver el artículo de este blog "Queltehue, Treile o Tero Tero, El Amigo Chorlo Charadriidae más Común en Chile"), pero sin duda alguna, entre tales especies resulta ser una de las más importantes el Chorlito Cordillerano, conocido en Atacama con el nombre de Camayo y en Argentina como Chorlo de Vincha, aludiendo a la cinta blanca que tiene en la cabeza, similar a aquella con la que los aborígenes rodeando su cabeza desde la frente hasta la nuca sujetan su cabello, su nombre científico es Phegornis mitchellii y dado que es una de las aves más raras y escasas de esta notable familia posee por ello fama de talla mundial, especialmente para los europeos, grandes conocedores de esta familia, los que literalmente atraviesan de continente a continente el pleneta, sin importar distancia y recursos para adentrarse en nuestra cordillera y dirigirse a las pequeñas y contadas praderas y humedales de la Estepa Altoandina, normalmente por el Cajón del Maipo, para en esas alturas y profundidades montañosas poder darse el lujo de conocer a este notable pequeño personaje de la ornitología mundial. Mi experiencia al respecto, la tuve el verano pasado 2012-2013, en el que participando de un curso de fotografía de naturaleza con el profesor Jean Paul de la Harpe -chileno creador de la agencia de ecoturismo Abtao y de la magnífica revista naturalista Chile Indómito- fuimos en busca del escurridizo Chorlito Cordillerano a un humedal que existe aguas arriba del Embalse del Yeso, fue en esa oportunidad en la que este experimentado biólogo y fotógrafo de la naturaleza ya nos hacía ver de la importancia de esta avecilla y de cómo en Chile la protección de estos pequeño medio ambientes estaban en el más absoluto descuido y abandono. Lo que resulta extremadamente grave ya que tratándose de la zona Mediterránea de Chile que es reconocida como una ecorregión única por ser uno de los cinco ecosistemas de esta clase en el mundo, el que debido a la riqueza de su flora y fauna y a la presencia de un alto grado de endemismo de sus especies desemboca en excepcionales concentraciones de especies únicas, no obstante está siendo impactadas por una fuerte presión de la intervención del hombre que a paso acelerado hace sucumbir uno tras otros estos hábitats, y por ello es que ha sido establecida como uno de los 34 puntos más calientes de la biodiversidad en la tierra. Grande fue mi sorpresa al llegar al lugar y constatar como el humedal estaba pisoteado de lado a lado por huellas de vehículos 4 x 4, por todas partes había basura y "típico de nuestro país", instalados en el medio del lugar un grupo de campamentistas quienes pernoctaban en el lugar evidentemente desde un tiempo considerable con camiones, carpas, fogata y niños jugando a la pelota y a los volantines. No tengo nada en contra de estas personas que despreocupadas disfrutaban de la montaña, cocinaban azado de cordero al palo en una gran hoguera, partían sandías y bebían importantes cantidades de nuestro buen vino chileno, pero resulta increíble que ninguna de nuestras autoridades encargadas de la protección del medio ambiente nada hicieren y en consecuencia permitieran que lo hicieran justo en medio de quizás uno de los sitios ornitológicos más importante de la Región Metropolitana de Santiago de Chile. Ni siquiera un letrero advirtiendo de esto, había en el lugar, para señalar sobre la relevancia de lo que allí, no obstante nuestra negligencia de país, todavía persistía. Posteriormente a fines de este año, me inscribí en una charla de quién es quizás el más importante ornitólogo de Chile, me refiero a Alvaro Jaramillo, reconocido científico en esta materia, radicado en E.E. U.U. (ver en el blog bibliografía del libro Aves de Chile) el que ha escrito libros de importancia mundial sobre las aves como por ejemplo New World Blackbirds. En la charla me encontré con que el profesor nuevamente no hacía ver la importancia para Chile de este Chorlito y de lo relevante que resultaba para la ciencia el frágil ecosistema del humedal del Yeso, entre muchos otros, con su conspicuo y diminutos habitantes. Por último hace algo así como un mes atrás, revisando en la Internet vídeos ornitológicos, me encuentro nuevamente con el tema, ahora con un reportaje de nada menos que del National Geografhic volviendo sobre este mismo asunto. No se cómo se las ingeniaron los experimentados camarógrafos y fotógrafos de ese medio para que el humedal apareciera limpio y prístino en las filmaciones y tomas que se hicieron; imagino que al igual que nosotros con De la Harpe el verano pasado, tuvieron que hacer peripecias para que en las tomas y respectivos encuadres no se cruzara una huella de neumatico, una botella o un saco plástico que algún "poco educado" miembro de nuestra sociedad había dejado quizás en que antigua bacanal o desatada e irrevertente juerga campestre.
Pero dejémonos de quejas y de lamentaciones, espero que estas líneas sirvan al menos para crear conciencia y para que alguna autoridad tome cartas en el asunto y adopte las medidas que correspondan para proteger este importante patrimonio natural, así como por ejemplo ocurre con la pasarela contruída en la Laguna Torca en Vichuquén, donde los amantes de las aves podemos transitar con nuestros pesados y abultados equipos, observarlas y fotografiarlas interviniendo mínimamente ese hermoso ecosistema. Es del caso señalar que no todo es abandono, pues algún estudio se está desarrollando sobre el Chorlito Cordillerano en el lugar, los individuos que se encuentran allí están en su mayoría anillados, lo que indica algún proceso científico en curso. Ahora conozcamos un poco más de esta avecilla, revisando la bibliografía que tenemos en Chile y en otros países, me encuentro que es descrito como un ave especializada en ciénagas y zonas inundadas Altoandinas, se señala que para poder desarrollarse necesita de hábitats muy específicos y que resulta altamente sensible a cualquier cambio que se introduzca como ocurre con el impacto que provoca el pastoreo del ganado introducido por el hombre, frente al cual sin más, procede a retirarse del lugar. En la parte sur de su área de distribución prefiere zonas que en invierno resultan cubiertas por la nieve, época en la que el Chorlito Cordillerano desaparece, siendo sus desplazamientos muy poco conocidos pues, se ha observado que curiosamente su número no se ve incrementado más al norte en esa misma época. Se le encuentra tanto solitario como en pareja entre los 2.000 y 5.000 metros sobre el nivel del mar y en el norte por encima esto ocurre por sobre los 3.500 metros, es habitante de Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Se señala que su existencia se encuentra casi amenazada y que es muy escaso y difícil de avistar, confiado en su mimetismo, prefiere desplazarse por el suelo ante cualquier amenaza, es particularmente discreto y desconfiado y puede pasar desapercibido fácilmente, su contextura es compacta y fornida, de largo pico levemente curvado hacía abajo, tiene la cabeza negra y una característica diadema blanca y brillante. Como otros Chorlos mantiene su mejor plumaje durante todo el año, posee piernas y patas de un color fuerte amarillo anaranjado, tiene un patrón de vuelo ondulante, su canto es un silbido melancólico de una sola nota que es también su llamado de alarma que desarrolla cada vez que levanta el vuelo como reclamando sobre la presencia del extraño que se adentra sin su permiso en sus dominios. Tomemos conciencia de los tesoros que como este se encuentran a pocos kilómetros de nuestras grandes ciudades y hagamos los esfuerzos que sean necesarios para protegerlos, cuidarlos y conservarlos para las futuras generaciones, las que también tienen el derecho a gozar de su presencia en los humedales de la Estepa Alto Andina, tal como ocurre por ejemplo en el hermoso Parque Andino El Juncal, en manos de particulares, donde si hay chilenos preocupados por este tema.
Bibliografía:
-Fauna de Chile, Juan C. Torres Mura, Gonzalo E González C. y Daniel Martínez P.
-Aves de Chile, Alvaro Jaramillo
-Las Aves de Chile Nueva Guía de Campo, Daniel Martínez. y Gonzalo González C.
-New World Blackbirds, The Icterids, Alvaro Jaramillo and Peter Burke
-Guía de Identificación Aves Argentina Uruguay, Tito Narosky y Darío Yzurieta
-Animals, David Burnie
-Enciclopedia de Los Animales, Aves, Joseph Forshaw
-Guía de Campo Collins, Aves de Sudamérica, Jorge Rodríguez Mata, Francisco Erize y Maurice Rumboll
-Aves Argentinas, Un Vuelo por el Mundo Silvestre, Tito Narosky y Marce

Los Nombres de las Aves que Viven en Chile

Como podrá observarse de la simple y sola lectura de este blog, en él no se encontrarán mayores datos técnicos, puesto que el objetivo principalmente buscado es ayudar a los lectores a singularizar y reconocer una especie de ave por sus elementos más básicos. Cuando comencé a interesarme en las aves que volaban y cantaban a mí alrededor, me encontré con que no era tarea fácil siquiera conocer sus respectivos nombres. Salvo para los expertos en la materia que pueden utilizar y recordar los nombres científicos que a cada una de las especies ya sea de la fauna o de la flora se encuentran asignados en la lengua muerta del latín, para nosotros, los comunes mortales, este tema se constituye en todo un problema, más aún cuando salimos de nuestra ciudad de origen, cuando vamos de una región a otra dentro de nuestro país, cuando viajamos a las naciones vecinas o cuando nos desplazamos a otros rincones de nuestro planeta. A este respecto resulta muy ilustrativo lo que ocurre con el conocido buitre habitante de todo nuestro continente americano cuyo nombre científico es Coragyps atratu, al que en Chile denominamos Jote.
Cuando recorremos las fascinantes descripciones de los mundos mágicos que realizan nuestros más brillantes escritores como Mario Vargas Llosa o Gabriel García Márquez, nos encontramos con frases que describen la pesadumbre de las altas temperaturas de la tarde a la orilla de un río a las afuera de cualquier remota aldea, con el vuelo pausado de los Gallinazos. Yo siempre me pregunté de qué aves mitológicas se trataba, sin darme cuenta que tan sólo estaban hablando de nuestro común y conocido Jote.
Veamos pues los diversos nombres que tiene este obscuro personaje, que en silenciosa y pausada parsimonia vuela y se posa en las calientes y oxidadas techumbres de lata de algún lugar de nuestra rural América profunda.
En el Cono Sur, esto es en Argentina y Chile al Coragyps atratu se le domina Jote, no así en Centroamérica donde es conocido como el Zopilote, en Costa Rica tiene el curioso nombre de Zoncho. Si seguimos a la parte Occidental de la parte Norte de América del Sur, esto es en Colombia, Ecuador y Perú nos encontraremos que toma el nombre de Gallinazo, en Perú también le dicen Marota y en Bolivia Sucha, ahora bien, si pasamos a Brasil su nombre cambia al de Urubú. ¿Qué les parece? Como para confundir a cualquiera. Y eso que nos hemos paseado tan solo por la parte Sur del Continente Americano, lo que se podría decir es nuestro barrio.
Mientras más cosmopolita es una especie, encontraremos un mayor número de nombres comunes asignados por el hombre alrededor del planeta.
Veamos entonces lo que pasa con nuestra Conocida Lechuza Blanca cuyo nombre en latín es Tyto alba, especie que es un habitante de parte importante de la superficie de la tierra.
En América se le conoce con distintas variantes del nombre Lechuza, así Lechuza Sacristán en México, Lechuza Ratonera en Guatemala, Lechuza de Tumbado en Ecuador, Lechuza de Cara Plana en Perú, Lechuza de Campanario en Argentina y Lechuza Caremono en Chile. Pero no por ello tiene nombres más curiosos, como en el caso de Esqrín en Nicaragua, Quiebrahueso y Rajatrapo en Venezuela o bien Suindá en Argentina. En Brasil, por el cambio de idioma, la encontramos con el nombre de Coruja de Igreja. Interesante resulta revisar los nombres que tiene la Lechuza en los idiomas originarios de América, donde en Mapudungun es Koa o Yarquen, en Yagán Sirra, en Guaraní Cuindá y en Azteca Yohoaltecolot.
En Europa, partiendo por España donde posee el nombre de Lechuza Común, nos vamos encontrando con las más variadas denominaciones producto de la diversidad de idiomas existente en ese continente. En Alemania a la Lechuza se le denomina Schleiereule, en Italia Barbagianni, en Suecia Tornuggla, en el País Checo Sova Pálená y en Rusia Sipukha. Para finalizar señalamos que en África la Lechuza es conocida como Nonnetjieuil.
Tenemos entonces que en esto de las denominaciones de las aves, como hemos visto, podemos encontrarnos con una infinidad enorme de diversos nombres comunes. Pues bien, para tratar de ayudar en esta verdadera Torre de Babel a la que los interesados en las aves debemos enfrentarnos, es que esta página sobre Las Aves que Viven en Chile, trata de compilar sobre cada especie los diversos nombres con que cada una se denomina, para así facilitar su individualización, especialmente en el rico intercambio que habrá de darse cuando avistando tal o cual ave preguntemos a los lugareños de tal o cual rincón del mundo, de que ave se trata. Naturalmente si por ejemplo nos encontramos en el campo, nadie podrá darnos el respectivo nombre científico y tendremos que conformarnos con el nombre común que se le asigna a esa especie en ese rincón de nuestro planeta.

Flamencos y Parinas en Chile y Sudamérica, la Familia de los Phoenicopteridae


Resulta del todo imposible confundir a los Flamencos con cualquier otra ave. A primera vista su aspecto es extraño y desgarbado, debido a que tienen el cuello y las patas más grandes que otras aves en proporción al cuerpo, los que son extremadamente largos y llevan estirados en el vuelo, pero igualmente se hace patente su gracia y belleza. Su largo cuello se articula en forma de S. Tienen membranas en sus pies pero pocas veces nadan. Estas aves son de coloración rosada debido a su dieta rica en caroteno, color que naturalmente se acentúa en época de reproducción, los juveniles en cambio son de coloración gris. Josep del Hoyo y Jordi Sargatal (editores de Handbook of the Birds of de World) en su notable prologo a la maravillosa obra ARTE DE PÁJAROS del poeta Pablo Neruda, señalan que después de la impresionante observación de más de un millón de Flamencos juntos en Kenia y de grandes grupos constantemente en vuelo, indudablemente a un fenómeno como aquel hace alusión el Premio Nobel cuando afirma en el verso del epilogo, haber reconocido “dónde volaba el fuego”. En efecto el poeta se ve maravillado a tal grado por esta hermosa ave que en su poema FLAMENCO, dedicado al Flamenco Chileno (Phoenicopterus chilensis) nos dice recordando su niñez en el Sur de Chile: “Niño era yo, Pablo Neruda, vecino del agua en Toltén, del implacable mar, del río, del agua encerrada en el lago. La espesa montaña olorosa se fotografiaba en las aguas y el ulmo doble florecía sobre la selva en el agua. Entonces, oh entonces, viví, honor del tiempo transparente, la visión de un ángel rosado que traía pausado vuelo. Era un cuerpo hecho de plumas, eran de pétalos sus alas, era una rosa que volaba dirigiéndose a la dulzura. Se posó el ángel en el agua como una nave nacarada y resplandecía en la luz el rosal rosa de su cuello. Abandoné esas regiones, me vestí de frac y de hierro, cambié de idioma y de estatura, resucité de muchas muertes, me mordieron muchos dolores, sin cesar cambié de alegría, pero en el fondo de mi mismo como en aquel lago perdido, sigue viviendo la visión de un ave ángel indeleble que transformó la luz del día con el esplendor de su ser y su movimiento rosado.”
Los Flamencos son fundamentalmente gregarios y sociales en todas sus rutinas por lo que normalmente se les observa en bandadas aunque ocasionalmente se pueden encontrar individuos solitarios. Crían en colonias de enormes grupos. Allí construyen nidos en forma de cono de barro que se levantan sobre el suelo a una altura de unos 30 centímetros aproximados donde ponen un único huevo blanco y excepcionalmente dos. Los nuevos pichones son nidícolas, pero permanecen en el nido poco tiempo para luego integrarse en guarderías donde permanecen juntos para protegerse de los depredadores siendo vigilados por algunos Flamencos adultos mientras los padres suelen ir en busca del preciado alimento. A diferencia de otras aves, los Flamencos tienen la particularidad de alcanzar su plumaje juvenil de color gris antes de terminar su crecimiento, motivo por el cual en los grupos de jóvenes se puede observar a menudo individuos más pequeños.
En el mundo existen 6 especies de Flamencos, distribuida en África, Asia y Europa, de las cuales 4 son habitantes de Sudamérica y 2 están restringidas a los lagos andinos. En Chile habitan 3 de esas 6 especies. El Flamenco Chileno (Phoenicopterus chilensis) habita desde Perú y Bolivia al Sur, es raro en el Sur de Brasil y Paraguay. En Chile ocupa todo el territorio del país, siendo frecuente en el altiplano, en invierno se le encuentra en sectores bajos desde Cauquenes hasta la Isla Grande de Chiloé. Es un visitante estival de Magallanes y Tierra del Fuego. En cambio la Parina Grande (Phoenicuparrus andinus) y la Parina Chica (Phoenicuparrus jamesi) son habitante propio del altiplano andino, tanto de Perú, Bolivia, Argentina y Chile, llegando en este último caso hasta Copiapó.
• LAS AVES DE CHILE NUEVA GUÍA DE CAMPO, Daniel Martínez Piña y Gonzalo González Cifuentes, obra citada en acápite Bibliografía.
• AVES DE CHILE, Álvaro Jaramillo, obra citada en acápite Bibliografía.
• BIRDS OF PATAGONIA, TIERRA DEL FUEGO & ANTARTIC PENINSULA; Enrique Couve y Claudio Vidal, obra citada en acápite Bibliografía.
• GUÍA DE CAMPO DE COLLINS, AVES DE SUDAMÉRICA; Jorge Rodríguez Mata, Francisco Erizo y Maurice Rumboll, obra citada en acápite Bibliografía.
• ARTE DE PÁJAROS, Pablo Neruda, obra citada en acápite Bibliografía.
• PÁJAROS DEL MUNDO, Rupert O. Mattheuws, Editors S.A., Barcelona 1992.
• ENCICLOPEDIA DE LOS ANIMALES, AVES, Joseph Forshau, Lunwerg Editores S.A., Barcelona 1991.