PRÓLOGO, Detenerse tan solo un momento

Resulta habitual que transitemos por la vida y el paisaje, apurados, atareados, saltando de uno a otro quehacer, de "mata en mata" dicen en el campo, cumpliendo múltiples tareas, deberes y exigencias que nos han o nos hemos impuesto y auto impuesto, sin detenernos siquiera un instante para percibir en toda su magnitud la enorme riqueza y diversidad de la que se compone nuestro entorno y existencia. Vivimos virtiginosamente corriendo desesperadamente, insensibles, ciegos, sordos y mudos hasta el final de nuestros días, sin habernos preocupado de hacer aunque fuera tan sólo un pequeño paréntesis, para ver, mirar, oír, escuchar y descubrir lo que a cada uno nos está guardado en este mundo, donde han sido dejadas para nosotros las más sutiles y múltiples maravillas. Este blog sólo pretende aportar un pequeño grano de arena para aquellos que un día hicieron una pausa y percibieron que viajaban acompañados por un sinfín de melodías y formas llenas de vida, y se interesaron en conocer y descubrir las Aves que Viven en Chile.
LAS AVES QUE VIVEN EN CHILE cuenta con los audios del notable Ornitologo Sr. GUILLERMO EGLI (instroducción de la Obra VOCES DE LA FAUNA CHILENA 1998):

Chucao (Scelorchilus rubecola) el gran señor de la Selva de Chile

En repetidas oportunidades he escrito en estas paginas sobre la gran admiración que tengo por el Chucao de la familia de los Rinocriptidaes, pequeño duende que reina en el Bosque Araucano, venerado por todos los que hemos tenido la enorme alegría de adentrarnos por sus maravillosos parajes y por entre el follaje sentir el profundo llamado del Chucao.
En tal sentido que mejor que acompañados por el canto de las ilustres letras del gran Pablo Neruda, en una experiencia casi mística, los invito a caminar por el interior del universo del Chucao que es la Selva Virgen de Chile:

"Ay qué grito en las soledades! 

Voy por los bosques, anchas hojas, 
gotas de lluvias o cantáridas 
Chucao / Scelorchilius rubecula
y se hunden mis pies en el suelo 
como en una esponja mojada: 
es fría la sombra que cruzo, 
frío el silencio y transparente: 
no pasa nadie por aquí, 
por este lado de la tierra, 
por estas páginas del agua: 
no hay pasajeros perdidos 
ni caballos, la selva sola, 
la emanación de la montaña: 
su cabellera triturada: 
sus infinitos ojos verdes 
y el chucao lanza su lanza, 
su largo grito desbordante: 
él rompe con su grito de agua 
mil años largos de silencio 
en que sólo cayeron hojas 
y las raíces ocuparon 
como invasores este reino. 

Alta tristeza errante, canto, 
campana de las soledades, 
oscura flecha del chucao, 
único trino sobrehumano 
en la humedad enmarañada..."

Enlaces a artículos del Blog Las Aves que Viven en Chile relacionados con este tema:
El Reclamo del Chucao
Los Rhinocryptidos Duendes Guardianes de la Selva Araucana
Daniel Zamudio
El Chucao y el Hued Hued por Charles Darwin
Las Aves que Mejor Cantan en Chile
Chucao
Bibliografía:
Pablo Neruda, Arte de Pájaros

El CÓNDOR rey de Los Andes

Crecí en un pueblo pequeño en el sur de Chile a los pies de un gran cerro cubierto de Avellanos y Robles de la Cordillera de la Costa de nombre Cayumanque, que quiere decir seis cóndores en idioma Mapudungun. Ya en esa época esas enorme aves de más de tres metros con sus alas extendidas, el más grande ser volador del planeta, se habían marchado de allí muchos año atrás, los más viejos tenían que buscar en lo más recóndito de su memoria para recordar algún Cóndor visto en su niñez a principios del siglo XX en la zona. Tuve que esperar muchos años para tener la oportunidad de conocer cara a cara al gigante de Los Andes en estado libre, fue en Santiago en el Cajón del Maipo una mañana de un sábado hace como unos 20 años en que junto a un grupo de amigos pedaleábamos en bicicleta de montaña, valga la redundancia, montaña arriba por el camino del Alfalfal que va colgado por el borde del Cajón del Colorado a mas de 100 metros sobre el río del mismo nombre, que en el silencio del esfuerzo, en un momento, voltee la mirada y vi como en cámara lenta planeando al lado nuestro a no más de unos 30 metros en el precipicio, varios Cóndores encabezados por un inmenso macho que circunspecto y flemático también volteaba su cabeza y nos observaba, se deslizaban por el aire como suspendidos en el viento en paralelo a nosotros que también avanzábamos, pero en dos ruedas, desaparecían en el abismo para luego volver a aparecer, y así unas  3 o 4 veces, el aire estaba cristalino y esos momentos me quedaron grabados para siempre. Fue una experiencia increíble, deslizarse en la montaña junto a esos mágicos seres de la cordillera, mirarnos a los ojos bien de cerca para luego marcharnos cada uno por su camino, para no volver a encontrarnos nunca más. Pensé que todo había sido obra de mi imaginación, pero los demás habían experimentado la misma mística  experiencia. Semanas  después cuando  pedaleábamos otra mañana por  el  mismo  lugar, vimos  a  Sergio Nuño con  todos sus equipos  de  televisión,  esperando por un 
similar encuentro, creo que los reyes de la montaña no volvieron a regalar un momento irrepetible como el que nosotros vivimos. Por ello es que me pone tan triste saber que hoy en día, así me cuentan unos amigos, para poder fotografiar tan de cerca a los Cóndores hay que acudir al basurero de la gran ciudad en la localidad de Montenegro en Til Til para encontrar allí un grupo de unos 40 de los otrora orgullosos amos de la montaña rebajados a escarbar como pordioseros entre los desperdicios de los restos de nuestra civilización con los que nosotros inconscientes inundamos el planeta. Nuestros pueblos originarios en una relación muy distinta con el gigante piensan que es el Rey de las Aves, para la cultura Mapuche el Manque a través de su imponente envergadura con sus colores blanco de las nieves eternas y con el negro de los precipicios de roca simboliza a la Cordillera de los Andes, para ellos esta ave simboliza las virtudes esenciales de su cultura reuniendo en si los los atributos de Kimche o persona sabia, Norche del que ama la justicia, Kümeche que es la persona bondadosa y Newenche que es el fuerte, tanto por poseer reciedumbre espiritual como también física. Tan impresionante es este gigante que no solo es el ser volador más grande de la naturaleza sino que además es el que posee la capacidad de volar a la mayor altura, se dice que en su vuelo supera los 7.000 metros por encima de muchos de los altos picos de Los Andes. Las más antiguas culturas del continente Sudamericano ya rendían culto al Cóndor, así ocurre en Tiahuanco donde en la Puerta del Sol de unos 2.200 años se presenta al Cóndor como guardián de Viracocha que es el Dios Creador que emergió del Lago Titicaca. En los tiempos modernos también los fundadores de las nuevas repúblicas de Sudamericana consideran al Cóndor como un símbolo que encarna grandes virtudes, así ocurre con Chile, Bolivia, Ecuador y Colombia que tienen al Cóndor en sus respectivos escudos nacionales. No hace muchos años el Cóndor habitaba a lo largo de la Cordillera de los Andes desde su nacimiento en Colombia en la Sierra de Santa Marta, hasta perderse en los confines del continente en el Cabo de Hornos en Chile, se le encontraba no sólo en la montañas sino también a la orilla del Oceano Pacifico. Este reinado del Cóndor sobre todas las aves puede observarse en el poema de Pablo Neruda titulado ODA A LAS AVES DE CHILE, donde el Premio Nobel "Pajarero" nos presenta al universo de la fauna alada de Las Aves que Viven en Chile y nos dice: "Aves de Chile, de plumaje negro, nacidas entre la cordillera y las espumas, aves hambrientas,  pájaros sombríos, cernícalos (Falco sparverius), halcones (Falco femoralis) (F. prergrinus)águilas (Geranoeatus melanoleucus) (Pandion haliaetus) de las islas, cóndores (Vultur gryphus) coronados por la nieve, pomposos buitres (Coragyps austratus) (Cathartes aura) enlutados, devoradores de carroña, dictadores del cielo, aves amargas, buscadoras de sangre, nutridas con serpientes, ladronas, brujas del monte, sangrientas majestades, admiro vuestro vuelo. Largo rato interrogo el espacio extendido buscando el movimiento de las alas: allí estáis, naves negras de aterradora altura, silenciosas estirpes asesinas, estrellas sanguinarias. En la costa la espuma sube al ala. Ácida luz salpica el vuelo de las aves marinas, rozando el agua cruzan migratorias, cierran de pronto el vuelo y caen como flechas sobre el volumen verde. Yo navegué sin tregua las orillas, el desdentado litoral, la calle entre las islas del océano, el grande mar Pacífico, rosa azul de pétalos rabiosos, y en el Golfo de Penas el cielo y el albatros (Diomedea exulans) (D. epomophora) (Thalassarche bulleri) (T. cauta salvini) (T. chrysostoma) (T.  melanophris)la soledad del aire y su medida,  la ola negra del cielo. Más allá, sacudido por olas y por alas, cormoranes (Phalacrocorax gaimardi) (P. bougainvillii) (P. brasilianus) (P. magellanicus) (P. atriceps)gaviotas (Larus dominicanus) (L. modesstus) (L. pipixcan) (L. serranus) (L. maculipennis) y piqueros (Sula variegata)el océano vuela, las abruptas rocas golpeadas por el mar se mueven palpitantes de pájaros, se desborda la luz, el crecimiento, atraviesa los mares hacia el norte el vuelo de la vida. Pero no sólo mares o tempestuosas cordilleras andinas procreadoras de pájaros terribles, eres, oh delicada patria mía: entre tus brazos verdes se deslizan las diucas (Diuca diuca) matutinas, van a misa vestidas con sus mantos diminutos, tordos (Curaeus curaeus) Angelaius thilius) (Molothrus bonaerensi) ceremoniales y metálicos loros (Enicognathus leptorhynchus) (E. ferrugineus) (Cyanoliseus patagonus)el minúsculo sietecolores (Tachuris rubrigastra) de los pajonales, el queltehue (Vanellus chilensis) que al elevar el vuelo despliega su abanico de nieve blanca y negra, el canastero (Asthenes humicola) (A. pyrrholeuca) y el matacaballo (Crotophaga sulcirostris)el fringilo dorado (Carduelis barbata) (C. uropygialis)el jacamar (Galbula ruficauda) y el huilque (Turdus falcklandii)la torcaza (Patagioenas Columba araucana)el chincol (Zonotrichia capensis) y el chirigüe (Sicalis luteola) (S. olivancens) (S. auriventris)la tenca (Mimus thenca) cristalina, el zorzal (Turdus falcklandii) suave, el jilguero (Carduelis barbata) (C. uropygialis) que danza sobre el hilo de la música pura, el cisne austral (Cygnus melanocoryphus), nave de plata y enlutado terciopelo, la perdiz (Nothoprocta perdicaria) olorosa y el relámpago de los fosforescentes picaflores (Sephanoides sephanoides) (Patagona gigas) (Oreotrochilus leucopleurus) (Hodopis vesper)En la suave cintura de mi patria, entre las monarquías iracundas del volcán y el océano, aves de la dulzura, tocáis el sol, el aire, sois el temblor de un vuelo en el verano del agua a mediodía, rayos de luz violeta en la arboleda, campanitas redondas, pequeños aviadores polvorientos que regresan del polen, buzos en la espesura de la alfalfa. Oh vivo vuelo! Oh viviente hermosura! Oh multitud del trino. Aves de Chile, huracanadas naves carniceras o dulces y pequeñas criaturas de la flor y de las uvas, vuestros nidos construyen la fragante unidad del territorio: vuestras vidas errantes son el pueblo del cielo que nos canta, vuestro vuelo reúne las estrellas de la patria" (Los nombres cientificos fueron agregados). En los tiempos actuales, a pesar de ser tan admirado, el Cóndor se encuentra con serios problemas de conservación habiendo desaparecido de importantes extensiones del continente con lo cual no sólo se ve amenazada la supervivencia de esta especie sino también la desaparición de las virtudes fundamentales encarnadas en el rey de las aves, de la sabiduría, la justicia, la bondad y la disciplina. CÓNDOR
Biblografía:
Ricardo Rozzi, GUÍA MULTI-ÉTNICA DE AVES
Pablo Neruda, ODAS ELEMENTALES
Álvaro Jaramillo, AVES DE CHILE
Daniel Martínez Piña y Gonzálo Gonzalez Cifuentes, LAS AVES DE CHILE NUEVA GUÍA DE CAMPO

Omora (Picaflor Colibrí) un Pequeño Gigante, historia Yagan


En la cosmovisión de nuestros pueblos originarios se observa con toda claridad a la especie humana inserta en la historia de la vida participando armónicamente con los distintos ecosistemas, los elementos y las especies. Es así como en la perspectiva de la conservación, entre varias otras, existe una historia del Pueblo Yagan traída de boca en boca por caravanas de generaciones desde los inicios de los tiempos, que nos muestra a las aves y a los seres humanos imbuidos de una ética medioambiental preocupados por la sustentación de la biodiverseidad, en este caso en una cuenca hidrográfica en el sur del mundo, la que es recogida en la notable obra de Ricardo Rozzi, citada al pie (también contenida en el acápite Biblografía del presente blog), nos relata:
"En tiempos ancestrales, cuando los pájaros todavía eran humanos, ocurrió una gran sequía en la región del Cabo de Hornos y sus habitantes estaban muriendo de sed. El astuto zorro o cilawáia encontró una laguna y, sin contarle a nadie construyó a su alrededor un cerco de ramas de calafate o umussh para que nadie pudiera entrar. Así escondido bebió un montón de agua, preocupado sólo por él.
Al cabo de algún tiempo, los demás descubrieron la existencia de esta laguna y en grupo fueron a pedirle un poco de agua al zorro. Pero cilawáia ni siquiera escucho sus súplicas y los expulsó con rudas palabras. La condición de las personas empeoraba cada vez más y en su desesperación se acordaron de omora. Enviaron, entonces un mensaje a este pequeño visitante ocasional que en otras
penurias similares les había salvado la vida.
El colibrí o pequeño omora siempre estaba preparado para ayudar y muy pronto llegó. Aunque diminuta, esta avecilla-hombre o espíritu- es más valiente y atrevida que cualquier gigante. A su llegada, la gente le contó abatida acerca de sus grandes penurias. Omora, al escuchar lo que sucedía, se indignó y se elevó emprendiendo el vuelo hacia donde se encontraba el zorro. Tan egoísta, cilawáia lo confrontó. Y omora le dijo: "¡Escucha! ¿Realmente ocurre lo que la gente me ha contado? Tú aquí tienes acceso a una laguna, y no quieres compartir su agua con los demás. ¿Sabes que si no le das agua ellos morirán de sed? Replicó el zorro:"¿Por qué debería preocuparme de los demás? Esta laguna contiene muy poca agua, apenas alcanza para mí y algunos de mis parientes más cercanos". Al escuchar esto omora enfureció y sin responder al zorro, regresó al campamento.
Reflexionó y prestamente se elevó tomando su honda y volvió donde estaba el zorro. En el camino omora recolectó varias piedras agudas, y cuando avistó al zorro y estuvo suficientemente cerca de él, le gritó: "¿Compartirás de una vez por todas el agua con los demás? No seas egoístas. Ellos morirán de sed si no les das un poco de agua". Indiferente el zorro respondió: "Pues que mueran. No puedo
dar agua a cada uno de ellos, sino yo y mi familia moriremos de sed". Omora estaba tan enfadado que no pudo controlarse y furioso disparó con su honda, dando muerte al zorro con el primer tiro.
Las personas que estaban mirando, llegaron felices corriendo al lugar, rompieron el cerco acercándose a la laguna y bebieron saciando su sed, toda el agua. Algunas aves que llegaron tarde apenas pudieron humedecer sus gargantas. Entonces, la sabia lechuza sirra o sita (abuela de omora), dijo a las aves que habían llegado tarde: "Recoged barro del fondo de la laguna y volad hacia las cumbres de las montaña, sobre las que deberéis arrojarlo". Volaron las avecillas y sus bolas de barro hicieron nacer vertientes que originaron cursos de agua que brotaron de las montañas, formando pequeños esteros y grandes ríos que fluyeron por las quebradas . Cuando toda la gente vio esto, estaban
extremadamente felices y todos bebieron grandes cantidades de agua fresca y porque era mucho mejor que el agua de la laguna que escondía el zorro. Ahora todos se encontraban a salvo. Hasta hoy todos esos cursos de agua fluyen de las montañas y proveen un agua exquisita. Desde entonces nadie debe morir de sed."
*Guía Multi-étnica de Aves de los Bosques Templados de Sudamérica Austral, RICARDO ROZZI y colaboradores, pág. 99.

Garzas y Huairavos (fam. Ardeidae) en Chile y en Sudamérica


Desde antiguo el ser humano se ha visto poderosamente atraído por estos notables seres que con su flemática parsimonia, sus largos cuellos patas y pico, nos acompañan desde humedales, lagunas y playas. Este interés especial por ellas, me viene quizás de mi muy querido padre, quién hace más de una década ya partió de este mundo, el que al igual que yo y mis hermanos, se crió a lomo de caballo en Quillón, VIII Región del Bio-Bio, en los faldeos del Cerro Cayumanque a la rivera de los ríos Itata y Coyanco. Cuando muy niño al observar que repetíamos sus andanzas por los cajones de esos ríos, me contó que una vez cabalgando en su juventud por las arenas del Coyanco, de entre unas matas, escuchó una tremenda zalagarda, bajó rápidamente de su montura, abrochó la manea de su pingo y se adentró por entre Culenes (Otholobium glandulosum) y otras matas, pajonales y hierbas altas, a un lugar rodeado de enmarañada vegetación, lejos del ojo humano; para su sorpresa allí habían decenas sino cientos de Garzas  de diversas especies en desatada algarabía alimentando y cuidando a sus polluelos. Esta mágica imagen me quedó grabada y me acompaña hasta el día de hoy, siendo quizás una de las responsables por mi pasión e interés en Las Aves que Viven en Chile. Esta familia de nombre ARDEIDAE pertenece al orden CICONIIFORMES grupo que también se encuentra compuesto por las familias Threskiornithidae (Cuervos de Pantano y
Bandurrias), Ciconiidade (Cigueñas) y Cathartidae (Cóndor y Buitres). Esta es una familia claramente cosmopolita, es decir existe en todos los continentes del planeta, con excepción naturalmente, del continente Antártico y se compone de 61 especies repartidas por todo el orbe. Los entendidos señalan que conforma junto a otras familias el denominado grupo de las Grandes Zancudas. En Chile esta familia se encuentra compuesta por 8 a 10 especies, las principales de ellas por su amplio poblamiento en el territorio, son la Garza Grande Ardea alba, la Garza Cuca Ardea cocoi (ambas son las de mayor tamaño), la Garza Chica Egretta thula (se distingue por su pico negro y pies amarillos), la Garza Boyera Bulbucus ibis (normalmente asociada al ganado), todas ellas pertenecientes al grupo de las Garzas típicas, y el Huairavo Nycticorax nycticorax y el Huairavillo Ixobrychus involucris, ambos correspondientes al subgrupo de las llamadas Avetoro. En nuestro vecino país de la República Argentina habitan estas 8 y otras 7 especies más, en cambio en toda Suramérica esta familia llega a tener 24 especies en total, lo que contrasta con lo que ocurre con toda Europa, donde solo habitan 9 especies. Nos dicen los que saben de ornitología, que los miembros de esta familia se caracteriza en primer término, por ser esbeltos y por que poseen piernas y cuello muy largos, el que al volar recogen sobre sus hombros en forma de "S" pegando la cabeza al cuerpo y con sus patas extendidas, las que sobresalen de la cola, todo lo cual les otorga un perfil muy característico y particular, señalan que su vuelo es muy pausado aunque muy potente. Tanto el macho como la hembra son de aspecto semejante. Normalmente se encuentran vinculadas a medios acuáticos, pero se les puede encontrar también en zonas muy distantes del agua. Poseen un pico largo y afilado que utilizan como un verdadero arpón para cazar a sus presas, se alimentan de todo tipo de animales
como peces, anfibios, reptiles, insectos, mamíferos pequeños e incluso aves jóvenes, variando según la especie. En el cortejo las Garzas se exhiben mostrando unas plumas largas que son filo plumas llamadas egretas que los jóvenes no tienen, por otra parte, en sus dormideros tienden a formar colonias que a veces son mixtas, esto es de varias especies de la familia, donde proceden  a criar en conjunto. Construyen sus nidos elavoradamente, los que tienen un tamaño mas bien grande, donde ponen de 3 a 7 huevos de color blanco, celeste o verde claro. Por último, siempre es bueno conocer lo que han escrito en este caso, sobre la Garza Grande Ardea alba personas tan sensibles y cultas como el galardonado poeta chileno, don Pablo Neruda (Neftalí Reyes) el que retratando y capturando su mas pura esencia, nos dice: La nieve inmóvil tiene dos piernas largas en la laguna, la seda blanca tiene un cuerpo de nieve pescadora. Por qué se quedó pensativa? Por qué sobre una sola pata espera un esposo nevado? Por qué duerme de pie en el agua? Duerme con los ojos abiertos? Cuándo cierra sus ojos blancos? Por qué diablos te llamas garza?
Bibliografía:
(i). Adriana E. Hoffmann J., Flora Silvestre de Chile-Zona Araucana; (ii). Alicia Hoffman e Iván Lazo, Aves de Chile; (iii). Alvaro Jaramillo, Aves de Chile; (iv). Braulio Araya M. y Guillermo Millie H., Guía de Campo de las Aves de Chile; (v). Daniel Martínez Piña y Gonzalo González Cifuentes, Las Aves de Chile, Nueva Guía de Campo; (vi)E. Couve y C. Vidal, Birds of Patagonia, Tierra del Fuego y Peninsula Antartica; (viii). Jorge Rodríguez MataFrancisco Erize y Maurice Rumboll, Aves de Sudamérica; (ix). Joseph Forshaw, Enciclopedia de los Animales, Aves; (x). Karel Stastny, Aves; (xi).  Manuel Marín, Lista Comentada de Las Aves de Chile; (xii). Tito Narosky y Horacio Matarasso, Checklist Aves Argentina; y, (xiii). Pablo Neruda, Arte de Pájaros Art of Birds

Chorlito Cordillerano (Phegornis mitchelli) en descuidados humedales en la Estepa Altoandina de Santiago

Los Chorlitos pertenecen al orden Charadriiformes el que se encuentra compuesto por 18 familias que agrupan en total unas 346 especies, entre las cuales está la Familia Charadriidae, que es una familia muy importante por lo cosmopolitas que resulta ser con sus 66 especies de las cuales alrededor de 18 de ellas las encontramos en el subcontinente Sudamericano, de las que 15 se pueden ver en los distintos ambientes de Chile, país claramente beneficiados por nuestros varios miles de kilómetros de costas marítimas del Océano Pacifico, ya que en Argentina que es un país de mayor superficie se encuentran tan sólo 11 especies de ellos. Para nosotros en Chile el miembro más común de esta notable familia resulta ser el avefría Tero Queltehue de nombre científico Vanellus chilensis (al respecto favor ver el artículo de este blog "Queltehue, Treile o Tero Tero, El Amigo Chorlo Charadriidae más Común en Chile"), pero sin duda alguna, entre tales especies resulta ser una de las más importantes el Chorlito Cordillerano, conocido en Atacama con el nombre de Camayo y en Argentina como Chorlo de Vincha, aludiendo a la cinta blanca que tiene en la cabeza, similar a aquella con la que los aborígenes rodeando su cabeza desde la frente hasta la nuca sujetan su cabello, su nombre científico es Phegornis mitchellii y dado que es una de las aves más raras y escasas de esta notable familia posee por ello fama de talla mundial, especialmente para los europeos, grandes conocedores de esta familia, los que literalmente atraviesan de continente a continente el pleneta, sin importar distancia y recursos para adentrarse en nuestra cordillera y dirigirse a las pequeñas y contadas praderas y humedales de la Estepa Altoandina, normalmente por el Cajón del Maipo, para en esas alturas y profundidades montañosas poder darse el lujo de conocer a este notable pequeño personaje de la ornitología mundial. Mi experiencia al respecto, la tuve el verano pasado 2012-2013, en el que participando de un curso de fotografía de naturaleza con el profesor Jean Paul de la Harpe -chileno creador de la agencia de ecoturismo Abtao y de la magnífica revista naturalista Chile Indómito- fuimos en busca del escurridizo Chorlito Cordillerano a un humedal que existe aguas arriba del Embalse del Yeso, fue en esa oportunidad en la que este experimentado biólogo y fotógrafo de la naturaleza ya nos hacía ver de la importancia de esta avecilla y de cómo en Chile la protección de estos pequeño medio ambientes estaban en el más absoluto descuido y abandono. Lo que resulta extremadamente grave ya que tratándose de la zona Mediterránea de Chile que es reconocida como una ecorregión única por ser uno de los cinco ecosistemas de esta clase en el mundo, el que debido a la riqueza de su flora y fauna y a la presencia de un alto grado de endemismo de sus especies desemboca en excepcionales concentraciones de especies únicas, no obstante está siendo impactadas por una fuerte presión de la intervención del hombre que a paso acelerado hace sucumbir uno tras otros estos hábitats, y por ello es que ha sido establecida como uno de los 34 puntos más calientes de la biodiversidad en la tierra. Grande fue mi sorpresa al llegar al lugar y constatar como el humedal estaba pisoteado de lado a lado por huellas de vehículos 4 x 4, por todas partes había basura y "típico de nuestro país", instalados en el medio del lugar un grupo de campamentistas quienes pernoctaban en el lugar evidentemente desde un tiempo considerable con camiones, carpas, fogata y niños jugando a la pelota y a los volantines. No tengo nada en contra de estas personas que despreocupadas disfrutaban de la montaña, cocinaban azado de cordero al palo en una gran hoguera, partían sandías y bebían importantes cantidades de nuestro buen vino chileno, pero resulta increíble que ninguna de nuestras autoridades encargadas de la protección del medio ambiente nada hicieren y en consecuencia permitieran que lo hicieran justo en medio de quizás uno de los sitios ornitológicos más importante de la Región Metropolitana de Santiago de Chile. Ni siquiera un letrero advirtiendo de esto, había en el lugar, para señalar sobre la relevancia de lo que allí, no obstante nuestra negligencia de país, todavía persistía. Posteriormente a fines de este año, me inscribí en una charla de quién es quizás el más importante ornitólogo de Chile, me refiero a Alvaro Jaramillo, reconocido científico en esta materia, radicado en E.E. U.U. (ver en el blog bibliografía del libro Aves de Chile) el que ha escrito libros de importancia mundial sobre las aves como por ejemplo New World Blackbirds. En la charla me encontré con que el profesor nuevamente no hacía ver la importancia para Chile de este Chorlito y de lo relevante que resultaba para la ciencia el frágil ecosistema del humedal del Yeso, entre muchos otros, con su conspicuo y diminutos habitantes. Por último hace algo así como un mes atrás, revisando en la Internet vídeos ornitológicos, me encuentro nuevamente con el tema, ahora con un reportaje de nada menos que del National Geografhic volviendo sobre este mismo asunto. No se cómo se las ingeniaron los experimentados camarógrafos y fotógrafos de ese medio para que el humedal apareciera limpio y prístino en las filmaciones y tomas que se hicieron; imagino que al igual que nosotros con De la Harpe el verano pasado, tuvieron que hacer peripecias para que en las tomas y respectivos encuadres no se cruzara una huella de neumatico, una botella o un saco plástico que algún "poco educado" miembro de nuestra sociedad había dejado quizás en que antigua bacanal o desatada e irrevertente juerga campestre.
Pero dejémonos de quejas y de lamentaciones, espero que estas líneas sirvan al menos para crear conciencia y para que alguna autoridad tome cartas en el asunto y adopte las medidas que correspondan para proteger este importante patrimonio natural, así como por ejemplo ocurre con la pasarela contruída en la Laguna Torca en Vichuquén, donde los amantes de las aves podemos transitar con nuestros pesados y abultados equipos, observarlas y fotografiarlas interviniendo mínimamente ese hermoso ecosistema. Es del caso señalar que no todo es abandono, pues algún estudio se está desarrollando sobre el Chorlito Cordillerano en el lugar, los individuos que se encuentran allí están en su mayoría anillados, lo que indica algún proceso científico en curso. Ahora conozcamos un poco más de esta avecilla, revisando la bibliografía que tenemos en Chile y en otros países, me encuentro que es descrito como un ave especializada en ciénagas y zonas inundadas Altoandinas, se señala que para poder desarrollarse necesita de hábitats muy específicos y que resulta altamente sensible a cualquier cambio que se introduzca como ocurre con el impacto que provoca el pastoreo del ganado introducido por el hombre, frente al cual sin más, procede a retirarse del lugar. En la parte sur de su área de distribución prefiere zonas que en invierno resultan cubiertas por la nieve, época en la que el Chorlito Cordillerano desaparece, siendo sus desplazamientos muy poco conocidos pues, se ha observado que curiosamente su número no se ve incrementado más al norte en esa misma época. Se le encuentra tanto solitario como en pareja entre los 2.000 y 5.000 metros sobre el nivel del mar y en el norte por encima esto ocurre por sobre los 3.500 metros, es habitante de Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Se señala que su existencia se encuentra casi amenazada y que es muy escaso y difícil de avistar, confiado en su mimetismo, prefiere desplazarse por el suelo ante cualquier amenaza, es particularmente discreto y desconfiado y puede pasar desapercibido fácilmente, su contextura es compacta y fornida, de largo pico levemente curvado hacía abajo, tiene la cabeza negra y una característica diadema blanca y brillante. Como otros Chorlos mantiene su mejor plumaje durante todo el año, posee piernas y patas de un color fuerte amarillo anaranjado, tiene un patrón de vuelo ondulante, su canto es un silbido melancólico de una sola nota que es también su llamado de alarma que desarrolla cada vez que levanta el vuelo como reclamando sobre la presencia del extraño que se adentra sin su permiso en sus dominios. Tomemos conciencia de los tesoros que como este se encuentran a pocos kilómetros de nuestras grandes ciudades y hagamos los esfuerzos que sean necesarios para protegerlos, cuidarlos y conservarlos para las futuras generaciones, las que también tienen el derecho a gozar de su presencia en los humedales de la Estepa Alto Andina, tal como ocurre por ejemplo en el hermoso Parque Andino El Juncal, en manos de particulares, donde si hay chilenos preocupados por este tema.
Bibliografía:
-Fauna de Chile, Juan C. Torres Mura, Gonzalo E González C. y Daniel Martínez P.
-Aves de Chile, Alvaro Jaramillo
-Las Aves de Chile Nueva Guía de Campo, Daniel Martínez. y Gonzalo González C.
-New World Blackbirds, The Icterids, Alvaro Jaramillo and Peter Burke
-Guía de Identificación Aves Argentina Uruguay, Tito Narosky y Darío Yzurieta
-Animals, David Burnie
-Enciclopedia de Los Animales, Aves, Joseph Forshaw
-Guía de Campo Collins, Aves de Sudamérica, Jorge Rodríguez Mata, Francisco Erize y Maurice Rumboll
-Aves Argentinas, Un Vuelo por el Mundo Silvestre, Tito Narosky y Marce